Parte 1
Bjorn el Más Anciano se encuentra sumergido en un estado de ensueño dentro de su sarcófago, donde rememora pasajes fragmentados de batallas pasadas, memorias absorbidas en combate y recuerdos lejanos de su infancia humana en Fenris junto a la mujer de su tribu a la que llamaba Madre. Durante esta deriva mental, Bjorn evoca la marcha de su padre genético Leman Russ y mantiene la firme certeza de que el primarca regresará a su hogar en el Colmillo. En sus visiones desciende a las cavernas más profundas del Subcolmillo, donde las Hermanas Wyrd tejen el destino de los guerreros y le advierten que aún no le corresponde morir porque debe continuar cargando con el peso de la Legión. El proceso de despertar físico se desencadena mediante los ritos y estimulantes inyectados por los Sacerdotes Lobos y de Hierro, lo que obliga a Bjorn a enfrentar la dura realidad de su encierro dentro del chasis de adamantina de doce toneladas, donde privado de sus miembros de carne se reconecta a sus sistemas de armas y responde al júbilo de la manada con un aullido de vox que retumba en la fortaleza.
El Guardia del Lobo Kaspr Portamuerte escolta la montura del Dreadnought mientras reflexiona sobre los siglos transcurridos y el reducido número de veteranos que aún permanecen con vida de su antigua manada. Kaspr conversa con el joven e impetuoso Garra Sangrienta Hrutur Crinroja, quien muestra ansias por destacar y pregunta sobre las leyendas asociadas al Más Anciano y la razón de su interrupción del sueño. Kaspr le explica que el motivo del despertar es el sorpresivo retorno de la nave fantasma Lanza de Ingvar, la cual ha reaparecido sin tripulación viva tras haber combatido en Cadia siglos atrás. Ante la guardia de honor, las compuertas con forma de cabeza de lobo se abren y el Sacerdote Lobo Oddr dispone que Bjorn sea trasladado hacia el barco recién llegado para que sea el propio veterano quien reciba al antiguo Hijo Fundador.
Bjorn toma el control de su armadura sometiendo con su firme voluntad a los agresivos espíritus máquina de sus sistemas de armas. Tras ser informado por Oddr y visualizar la proyección hololítica de la Lanza de Ingvar, Bjorn identifica de inmediato la nave como perteneciente a Gunnar Barbadoble. Al abordar el navío silencioso, la manada encuentra el piso cubierto por caparazones de moscas de carroña y se adentra hasta el salón de festines, donde descubren un enorme túmulo de cadáveres apilados formado por hermanos caídos y guerreros traidores derrotados. En la cima de este monumento funerario, sentado sobre el trono de madera de hierro de la compañía, se halla el cuerpo momificado de Gunnar Barbadoble sosteniendo la legendaria espada Fafnir.
Bjorn rinde tributo a la memoria de Gunnar destacando sus grandes hazañas de juventud y ordena transportar el féretro al salón Välhal para ofrecerle un último festín y entonar sus sagas. Durante la reunión en Guarida del Lobo, Bjorn acomoda con delicadeza el cadáver de su hermano en el hogar mediante Garra Verdadera, modera la imprudencia de Hrutur al explicarle que el lobo sabio espera antes de lanzarse a la acción, y comparte historias de batalla con sus veteranos. Finalmente, invadido por una melancolía serena pero firme, Bjorn hace jurar a sus hermanos que, cuando le llegue la hora de morir en combate, no lo dejen sepultado dentro de la coraza metálica, sino que lo liberen con el filo de un hacha, le restituyan sus colmillos y le viertan hidromiel en la garganta para no presentarse sin dientes ni impotente ante Leman Russ.
El festín se interrumpe abruptamente con la llegada de la compañía muerta de Gunnar, una tropa de guerreros no muertos que irrumpe en el salón para entregar una advertencia final. El cadáver de Gunnar cobra vida momentáneamente y señala un casco trofeo colgado en la pared, revelando que oculta una reliquia maldita de la Disformidad. Bjorn dispara contra el muro, pero la pared se transforma en carne podrida y abre una brecha por la que surge el legionario de la Guardia de la Muerte M’purk Bloatlung. Bloatlung ofrece comerciar semilla genética en nombre de Khalpax Vigorex, pero ante la negativa de Bjorn, Atmund Hierroforjado se lanza al ataque y le corta la cabeza. Del cuello cercenado brota una tormenta de moscas y parásitos que ciega el salón y da paso a guerreros de la plaga, obligando a Bjorn a liderar la defensa quemando y aplastando a las abominaciones con su lanzallamas, su cañón de asalto y sus garras hasta aplastar la cabeza de Bloatlung.
Finalizado el combate, la manada descubre que el Guardia del Lobo Hoskuldr Tejesangre ha sido infectado y despojado de su semilla genética antes de morir, lo que desata un aullido de duelo colectivo en el salón. Atmund, lleno de culpa por haber caído en la trampa del enemigo debido a su orgullo, recibe de Bjorn la orden de tomar la legendaria espada Fafnir y jura cazar a Khalpax Vigorex para vengar a Hoskuldr y recuperar lo robado. El Sacerdote Lobo Oddr confirma que no hay noticias del regreso de Leman Russ y que Logan Grimnar continúa al mando del Capítulo. Posteriormente, el cuerpo de Gunnar es colocado en su nave junto con los trofeos de los enemigos derrotados y lanzado al vacío espacial para recibir un entierro tradicional entre las estrellas.
Antes de regresar a su letargo, Bjorn conversa con Hrutur sobre los acontecimientos recientes y le pregunta si existen novedades acerca del primarca Leman Russ o del retorno de Roboute Guilliman. Hrutur le confirma que Guilliman ha vuelto a la acción pero que no hay señales de Russ, a lo que Bjorn responde reafirmando la determinación de los Lobos Espaciales de resistir hasta el retorno de su padre genético. Bjorn entra nuevamente en su cuna de soporte vital y ordena a Oddr que lo despierte únicamente cuando hayan localizado al devorador de carroña Khalpax o cuando Leman Russ regrese. Finalmente, los Sacerdotes apagan los sistemas de la máquina y Bjorn se sumerge de nuevo en el estado de ensueño del draumr, asumiendo su carga ininterrumpida hasta la llegada de la Hora del Lobo.
Parte 2
Bjorn es despertado de forma abrupta de su trance sin los ritos habituales debido a una emergencia tras el choque de su cañonera Thunderhawk en el mundo helado de Destino de Geryn. Tras liberarse de la nieve y el hielo que inmovilizaban su chasis, descubre que cinco Garras Sangrientas han muerto en el accidente pero que veintitrés guerreros han sobrevivido para llevar a cabo una misión de venganza contra la Guardia de la Muerte. Bjorn asume el papel de señuelo frontal para atraer la atención de las fuerzas enemigas concentradas en el bastión de Purgatum, mientras varios equipos de combate se preparan para infiltrarse en la fortaleza. Durante la marcha hacia los accesos del bastión, Bjorn dialoga con el joven e impetuoso Garra Sangrienta Hrutur Mala Suerte, aconsejándole que la paciencia, la disciplina y las hazañas innegables son la única vía para ganarse el respeto de los veteranos y un lugar en las sagas. Ante las puertas de Purgatum, la masa de cultistas infectados y legionarios de la plaga se despliega, dando inicio al choque armado mientras la flota de Atmund desata un bombardeo orbital sobre la estructura.
Durante el avance, Bjorn destruye un tanque Predator enemigo con su cañón de plasma y abre paso para la llegada de las cápsulas de desembarco dirigidas por Atmund. Inmediatamente después, el veterano Dreadnought se enfrenta consecutivamente a tres Brutos Infernales corrompidos por la Disformidad. Bjorn destruye al primero de ellos, Cantapústula, usando la Garra Verdadera y su lanzallamas tras soportar un violento choque frontal. A continuación, contiene la embestida de Pestellaga en el hielo y lo destripa tras abrasar su blindaje. Al enfrentarse al tercer Bruto Infernal, que logra dañar su coraza y su brazo de plasma con un hacha, Bjorn fuerza la apertura del sarcófago enemigo, arranca al deforme ocupante y ordena a Hrutur rematarlo con un disparo de bólter.
En paralelo al ataque principal, una escuadra de cuatro Guardias del Lobo formada por Haraldr el Blanco, Kaspr Portamuerte, Ulaf el Sombrío y Thjorolf Vistegris se infiltra en las profundidades de Purgatum con el objetivo de recuperar la semilla genética robada a Hoskuldr. Al alcanzar la bóveda genética tras combatir contra siervos mutantes y legionarios, los guerreros descubren con horror que la semilla genética de sus hermanos ha sido profanada y utilizada para crear nuevos guerreros de la plaga junto con muestras de otros capítulos leales. Llenos de indignación, destruyen las instalaciones criogénicas con armas de melta y plasma antes de iniciar su retirada. El lamento de duelo emitido por la Guardia del Lobo desde las entrañas del bastión alerta a Bjorn sobre la profanación, desencadenando un aullido de furia colectiva que impulsa al Dreadnought a embestir las puertas principales y masacrar a las huestes traidoras, incluyendo a un gigantesco campeón de la plaga armado con multi-meltas.
Durante la retirada de la Guardia del Lobo por los pasillos en contracción del bastión, la estructura despierta a una enorme máquina daemoníaca que comienza a perseguirlos. Haraldr el Blanco, gravemente debilitado por una infección que ha obligado a amputarle el brazo en dos ocasiones, decide quedarse atrás en una escalera estrecha para frenar a la abominación detonando una bomba de melta y muriendo en el acto para permitir la huida de sus compañeros. Poco después, durante un tiroteo contra un Exterminador traidor, Ulaf el Sombrío cae abatido por fuego de cañón automático, permitiendo que Thjorolf destruya al enemigo con el melta de su hermano caído. Kaspr y Thjorolf cargan con los restos de sus caídos hasta la superficie, donde colocan una baliza de extracción e inician la evacuación mientras el enemigo se aproxima.
Con la Guardia del Lobo a salvo, Bjorn solicita un bombardeo orbital concentrado desde el crucero de batalla que reduce el bastión de Purgatum a ruinas, cenizas e hielo fundido. Tras abordar la cañonera Thunderhawk, la manada emprende el regreso a la nave estelar mientras Bjorn comparte reflexiones con Hrutur sobre la sabiduría tribal de Fenris, explicándole cómo los lobos jóvenes alimentan a los ancianos porque estos poseen la sabiduría para la supervivencia de la manada. Finalmente, tras consolar al veterano Kaspr por haberse convertido en un Lobo Solitario al perder a toda su manada, Bjorn ingresa en su cuna de soporte vital y se sumerge de nuevo en el estado de ensueño del draumr hasta que el Capítulo vuelva a necesitarlo.
Parte 3
Bjorn experimenta una pesadilla en la que su primarca Leman Russ regresa malherido y muere en sus brazos tras encontrar la fortaleza del Colmillo destruida. Al despertar de este trance dentro de su sarcófago a bordo del crucero Bastión de las Estacas, el Sacerdote Lobo Hedin le informa que la flota no está bajo ataque, sino que se dirige a combatir a la Guardia de la Muerte. Bjorn se traslada al salón de festines de la nave, donde se han reunido tres compañías comandadas por Atmund Manoletal, Throm Elderrvak y Ulf Krakentooth. Atmund expone el plan para atacar al líder enemigo Khalpax Vigorex en el mundo penal de Saint Vitasburg, cerca del Guantelete Nachmund, donde los traidores se han atrincherado en la refinería Primus Redoubt Voriom. Bjorn rechaza actuar como señuelo y exige encabezar el asalto frontal directamente contra las fuerzas de la podredumbre.
Finalizado el festín, Bjorn conversa con el joven e impetuoso Garra Sangrienta Hrutur, aconsejándole que deje de buscar reconocimiento con arrogancia y se gane el respeto mediante paciencia y hazañas indiscutibles. A petición de Bjorn, el explorador Ulf Krakentooth acepta incorporar a Hrutur a los Hijos de Morkai para enseñarle las artes de la cacería sigilosa. A continuación, Bjorn habla con el veterano Kaspr Portamuerte sobre el dolor de ser el único superviviente de su manada y comparten reflexiones sobre la inevitabilidad de la muerte y el valor de mantenerse firme.
En la superficie de Saint Vitasburg, la escuadra de Exploradores dirigida por Kregge Vistalarga se infiltra silenciosamente junto con Hrutur a través de los pantanos tóxicos y petrolíferos hasta llegar a la refinería Redoubt Voriom. Pese al hedor abrumador y los restos de siervos mutados, Hrutur logra instalar una baliza de localización e inhibidores de augurio justo frente a la entrada del hangar enemigo. Tras los ritos de preparación en la nave y el abordaje de las naves de desembarco, los Lobos Espaciales son lanzados a través de la atmósfera. La cápsula de Bjorn impacta con violencia en el fango guiada por la baliza de Hrutur, y el Dreadnought surge entre el vapor para liderar la carga junto a las fuerzas leales.
Los Lobos Espaciales ejecutan una brecha coordinada en la fortaleza mientras los Exploradores atacan desde el techo y las tropas de asalto penetran por los hangares superiores. Bjorn encabeza el avance principal destruyendo a los legionarios y sirvientes de la peste con su lanzallamas, su cañón Helfrost y la Garra Verdadera. Aunque la manada de Throm sufre una emboscada en un cruce donde cae abatido el guerrero Ynngard, los leales logran repeler la contraofensiva y acorralar a los traidores. Finalmente, el Sacerdote de Hierro Kagan toma el control de un montacargas, permitiendo que Bjorn desmantele las compuertas y descienda con sus hermanos hacia la ciudad subterránea de alcantarillas para enfrentar directamente a Khalpax.
En las profundidades de la refinería Redoubt Voriom en el mundo penal de Saint Vitasburg, el aullido de lamento emitido por la Guardia del Lobo confirma a Bjorn que la Guardia de la Muerte ha profanado y robado la semilla genética de los Lobos Espaciales. Lleno de furia, Bjorn lidera el asalto frontal contra la fortaleza enemiga, masacrando a siervos infectados y legionarios traidores mientras destruye a un tirador provisto de cañón láser mediante su cañón Helfrost. Al descender hacia los niveles inferiores y las alcantarillas de la refinería, Bjorn destruye a un Exterminador traidor, pero empieza a sufrir el desgaste de los venenos, los bacilos virulentos y un ataque de código basura enviado a sus sistemas por la disformidad. Durante este avance, Bjorn combate visiones y tentaciones de rendición planteadas por la entidad de la peste, pero la presencia y la combatividad del joven Garra Sangrienta Hrutur a su lado le otorgan la determinación para romper la ilusión y derribar las puertas de carne supurante de la guarida enemiga.
Al irrumpir en la cámara principal, que se asemeja al estómago de un ser vivo, el Señor de la Podredumbre, Khalpax Vigorex, se revela como una gigantesca serpiente o wyrm de la peste cubierta de forúnculos y placas de armadura. Khalpax desata una marea de peste sobre los asaltantes y envuelve la armadura de Bjorn con sus espirales titánicas, doblando el chasis del Dreadnought y provocando fallos críticos en sus sistemas amnióticos mientras Hrutur cae gravemente enfermo por las toxinas. El líder Cazador Gris Atmund Manoletal se lanza audazmente al ataque blandiendo la espada legendaria Fafnir y logra herir la coraza de la bestia, pero Khalpax lo golpea, lo empala, lo parte en dos y devora su cuerpo en su garganta putrefacta. Con la muerte de Atmund y el colapso de sus sistemas, Bjorn se ve acorralado en una agonía mecánica mientras la Campana de las Almas Perdidas tañe en su mente señalando su supuesta muerte.
Bjorn sufre una visión agónica donde se siente atrapado dentro de una doncella de hierro mientras la voz de Nurgle lo tienta a aceptar el descanso eterno, pero al recordar sus juramentos a Leman Russ y escuchar en su mente la voz de su primarca diciéndole que aún no ha llegado su hora, activa el cañón Helfrost para purgar el código basura con frío helado y liberarse del trance. En ese momento, Hrutur saca fuerzas de su cuerpo moribundo, toma la espada Fafnir del cadáver de Atmund y la clava con firmeza en la herida abierta por Garra Verdadera en el cuerpo de Khalpax. Aprovechando la distracción, Bjorn utiliza su cañón Helfrost para congelar el abdomen del wyrm y atrapa la cabeza de la criatura con Garra Verdadera. En un combate desesperado de fuerza y voluntad, Bjorn retuerce la garganta de Khalpax hasta partirle la columna vertebral, decapitarlo y pisotear su cabeza hasta destruirla por completo, cayendo inerte de espaldas por el agotamiento y el daño masivo.
Los supervivientes de la manada, guiados por Hedin Loboviejo y Kaspr Portamuerte, llegan a la cámara y entonan un lamento de duelo creyendo que el veterano ha muerto, pero el canto de la manada devuelve a Bjorn del estado de trance y este les ordena ponerlo de pie. Al inspeccionar el lugar, Bjorn encuentra al joven Hrutur agonizando con la carne consumida por el ácido; conmovido por su valor al haber clavado la espada en el monstruo, Bjorn apoya su garra sobre el pecho del cachorro, le agradece su sacrificio y lo rebautiza como Hrutur el Constante antes de que el joven fallezca en paz. Finalmente, los Lobos Espaciales escoltan a Bjorn de regreso a la cañonera Thunderhawk a través de las ciénagas, donde se despide de Kaspr Portamuerte y aborda la nave para ingresar nuevamente en su cuna de soporte vital, sumergiéndose en el estado de ensueño del draumr mientras aguarda la llegada de la Hora del Lobo y el retorno de Leman Russ.